Planear por las copas de arboles milenarios.
Otear nuestra insignificancia, nuestras almas subyugadas por deseos inducidos.
Nuestros problemas mundanos siempre
ajenos al espiritu.
No quiero ver seres poderosos alimentándose de la sangre
vertida.
Puede que llore y luche.
Puede que viva con ello
y ser su cómplice.
Sin embargo, en la lejania, me gustaria intuir el dulce
amanecer de un nuevo pensamiento , un nuevo hombre, un nuevo mundo.
Me gustaria que todo ello osara
Asomar.
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