
Otros tiempos eran aquellos en que se
perseguía lo de "eres mi mujer y eres
mi vida".
Aquellos en que se tocó fondo varias veces,
que varias veces volaban senténcias.
varias veces surgían obligaciones de vivir.
No os sorprendáis al ver un navegante
con varios naufrágios en su cuaderno de
bitácora, resurguir cada día de las cenizas
de su auto-piromanía requiere una gran
dosis de renúncias.
Ahora son tiempos sin tristeza y sin embargo
los restos de hudimientos golpean el débil
casco de naves con rumbos inciertos, a pesar
de todo.
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