- Como ya dije -
Tu presencia es preferible
a tu desquiciante ausencia.
Cabalga mi huracán de llamas
temblorosas.
Dómalo para convertirlo en
luces resplandecientes o en
mariposas.
Lustros de vino y rosas,
de alegrías, tristezas y sábanas
sudorosas.
De resacas y caricias mimosas.
Repóker sin diamantes.
Color de amor, cariño, risas,
locuras y melodías de antes

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