Los chopos se afanan en tocar
el cielo de este extraño otoño.
Los aviones se ríen y les hacen burla.
Esos pobres chopos enfermos de
urbanitis que se mueren por dentro
sin dejar de crecer.
Esos que, malviviendo en árido
entorno, sin embargo alzan sus
ramas hacia donde se tocan las
nubes.
Esos, tan insignificantes, son una
lección que se nos brinda.
ⒸPerePussa -texto-
Chopos en Valosadero (Soria) -imagen-

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