Nunca quise alcanzar meta alguna.
Si acaso meros logros que satisfacían mi ego.
Él, ansioso de diversión y frivolidad. Aturdido
por plegarias a un ser incomprensible que
se recitaban y me perseguían por toda la casa.
Me invadían simpatías por personajes como
Lorre o Bukowski, "losers" y "undergrounds",
el pecado y la transgresión me ayudaban a
alejarme de rezos, rosarios y desvaríos varios.
Ellos me dejaban claro que no era digno de,
ni siquiera, cualquier atisbo de triunfo.
Y, sin embargo, he reído y creído en mi vida,
a veces marginal, a veces al margen de todos.
Outsider recalcitrante, nunca, quizás por desidia,
luché para atrapar nada, ni siquiera para conseguir amor.
Y acaso ello me llevó a lastimar, defraudar o enojar,
a gentes que creían en mí - pobres insensatos -
que no sabían que llevaba grabado en la frente "no

No hay comentarios:
Publicar un comentario