Tal vez dejé ser un árbol afanado en acariciar las nubes
para transmutarme en un junco de los humedales,
ondulándose junto con otros según quieran las brisas.
Y añorar el arrumaco algodonoso de las blancas manchas
que decoran la cúpula azul.
Tal vez porque nunca pedí perdón, o pocas veces, ya no
bajan a por mí, se quedan ahí sonriendo socarronamente
porque saben que una vez fuí árbol.

No hay comentarios:
Publicar un comentario